De cronistas, de ciudades y de Ildefonso Leal: Cronista de Los Teques.

(Manuel Almeida Rodríguez)

En 1945 se nombró por primera vez un Cronista de la ciudad de Caracas. Esta labor, nueva en nuestro país y en el continente, recayó en Enrique Bernardo Núñez. Era la herencia de los cronistas de indias, figuras asociadas a la conquista de América, y también de los llamados costumbristas del siglo XIX. Luego de Caracas, hubo otras ciudades que asumieron oficialmente el reto de pensarse como localidad. Así Venezuela fue pionera en promover desde la oficialidad una historia más íntima y cotidiana, surgida desde el espacio vital que trasciende a lo nacional o al estado.

Fuimos pioneros una vez más cuando en 1985 se promulgó la Ley orgánica del Régimen municipal. En este instrumento se propuso la existencia de un Cronista Municipal y de esta manera se impulsaba a cada localidad para que contemplara su pasado como algo vivo y  trascendente. A partir de allí fueron nombrados muchos nuevos cronistas en todo el país y cada uno de ellos asumió el reto de plantearse su oficio de acuerdo a la realidad de sus localidades y su vocación personal como investigadores.

Nuestro municipio Guaicaipuro tuvo como primer cronista a Aníbal Laydera Villalobos que publicó importantes obras como la “Historia de Los Teques”, entre otros textos.Luego la municipalidad escogió en 1993 a Ildefonso Leal. Este historiador nacido en Lagunillas, Edo. Zulia en 1932, había hecho de esta tierra su hogar desde 1946 hasta su partida en días pasados. Como mérito, Leal fue el primer cronista que Licenciado en Historia de la UCV y que además de ser un académico en Venezuela, Portugal y otros países, además de haber recorrido varios archivos del mundo como lo hizo,  era el Cronista oficial de la UCV desde el año de 1971.

Su oficio le permitió la conciencia para abrir espacios y promover la visibilización de materiales y fuentes que servirían para análisis posteriores. Entre esas publicaciones están El libro parroquial más antiguo de Los Teques 1777-1802 (1994), Los Teques, Testimonio para su historia (1997) y Las actas del Cantón de Guaicaipuro (1998) entre muchos que fueron muestra de la preocupación de Leal por abrir camino en una reflexión necesaria: Redescubrirnos como gente de Los Teques.

De Ildefonso Leal destaca la pasión con la que se dedicó al estudio de la ciudad.  Su trabajo fue muestra de que la historia és y será siempre un asunto de afectos tanto como de rigor, más aún en la crítica y el señalamiento de las cosas que están por hacer como ciudadanos y como tequeños.

Pues a seguir con la tarea. ¡Gracias por todo Maestro!

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Acerca de Rieles y neblinas

Historiador, cronista de barrio, tallerista y estudioso de la historia local.
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