A Chito Aguilar el palabrero de la Nación Teque.

(Por Manuel Almeida Rodríguez)

El se dedicó a desentrañar las trampas y los vericuetos de mi ciudad. El Chamán, título que le dió una de sus últimas victorias. El luchó por ello desde que llegó a Los Altos de Guaicaipuro y decidió hacer de los mitos, las historias y las leyendas, su área de trabajo, su plaza fuerte,  su oficio pues.

Fue uno de esos hombres –como son pocos realmente– que hizo de su oficio, su forma de vida. Porque no es lo mismo hablar o hacer que de ser. y entonces ¿Que es Chito? Fue fabulador, embustero y compilador de historias de las esquinas y las veredas tequeñas. Estas historias las reconstruyó con dedicación, con rigor y como le dió la gana. Así que sus palabras estuvieron cargadas siempre de un dejo de jodedera indecifrable que lo hicieron su “santo y seña”. Pero esto no las desmerita en lo absoluto, pues eso es simplemente un estilo. Mira que nuestra historia “Oficial” está construida por más de un mentiroso que hasta título tiene, así que es mejor dejar las hipocresías baratas.

Lo cierto es que estas historias fabuladas llenaron el cotidiano de mi pueblo. Los tequeños aprendimos a leer a Chito en “sus vainas” . Por ejemplo, una vez dijo que tenía los papeles del sitio donde se encontraba el General Zamora y que había sido enterrado  en Los Teques. Por supuesto, una mente cuadrada como la de cualquiera asume que son eso: Vainas de… Pero años después frente al reto de buscar las historias de estos lados me consigo con que otros historiadores lo dijeron también

¿y entonces, que guarandinga es esta? empecé a buscar los cuentos de Aguilar y descubrí que el és la persona que generó triquiñuelas para mantener viva la duda, la inquietud por lo que no hemos conseguido, la incertidumbre por lo que no nos han  contado, la historia de Los Nadie. Este hombre también es el lector de las piedras de Guaicaipuro. Todo comenzó como una jodedera en medio de los tabacos y las sesiones de espiritistas. Ahí se mantuvo viva la fabula del cacique y de todas las cortes cuando el pueblo no tenía sino los referentes de bronce, yeso  y quistes de los historiadores oficiales. Salvador “Chito” Aguilar estuvo comandando a los que alimentaban su fe con carne, sangre y alma. Esta es la única ciudad donde la plaza Mayor del pueblo (porque la del guerrero Teque es la plaza mayor, no nos caigamos a coba) acobija el sincretismo popular venezolano. Entonces en su búsqueda el conjuró varios mensajes de las mismas piedras. La verdad es su lectura, no solo fue la única realizada, sino no diría la verdad oficial, que a veces se torna complaciente con el poder. El en su lectura de las piedras, fue la  emoción de las gentes y los pueblos. seguramente si la hubiese leído el 8D sus piedras hubiesen transmitido lecturas de coraje, de aplomo y gallardía para levantarse después las derrotas recibidas.

Este hombre no es bueno, este hombre no es malo, él no andaba con las mojigaterías de nuestras tradiciones judeocristianas. El decidió comandar las huestes de los fantasmas y aparecidos y con ellas hizo protestas, marchas y jolgorios de celebración. Ser nombrado cronista oficial era la cúspide, su última falta de respeto a Status Quo. Más que merecido triunfo después de una vida de batalla

Chito es el que se enfrentó al Caimán de Sanare en una justa no saldada, en una partida que quedó Tablas. Pues debo decir que Chito no está muerto. Chito es Buen fajador. Así el palabrero de la Nación Teque se fue con sus huestes a enfrentarse a ese Caimán que lo está esperando desde hace tiempo. Su enfrentamiento será de antología, tanto que Florentino y el diablo, ese par de cusurros están invitados para que vean como se bate el cobre, para que aprendan  como es que se hacen combates con la palabra como es debido. Para que vean como la fabula de Chito Aguilar es el crisol del alma de nuestro pueblo, el faro de la historia de los vencidos y los olvidados, el llanto de las piedras que hoy lo han convocado. A ellas, a las piedras, les tocará avisar cuando nosotros podremos ser espectadores se semejante duelo.Chito Aguilar

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Acerca de Rieles y neblinas

Historiador, Cronista del Municipio Guaicaipuro, tallerista y estudioso de la historia local.
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