Invitación a una historia Tequeña.

Manuel Almeida Rodríguez

Los Altos Mirandinos fueron Suruapay y Gulima, lugares de Caribes Aractoeques o, como se nos conocería luego, pueblos “Teque” que se unieron en torno a Guaicaipuro para defender su forma vida ante el imperio de turno. Estas tierras han sido campo de batalla, sitio de guerrilleros, casa de los locos, refugio para enfermos, hospedaje de gente famosa y, alguna vez, sede del gobierno venezolano. Así, entre paisajes enneblinados y trenes que llegaron con la modernidad y la industria, nos forjamos como pueblo, construimos plazas grandes, sembramos parques, abrimos plazas y atravesamos puentes sobre el rio San Pedro y sus quebradas.

En un tiempo la Caracas de los techos rojos decidió volverse monstruosa y tragarnos en su vorágine. Entonces aquí hubo periferias y suburbios, antes que urbe y cama pa´ tanta gente. También tenemos zonas industriales y urbanizaciones prefabricadas en calles de recuas y hendiduras de la montaña.

Como dignos de nuestros ancestros, cuando el sistema y sus imperios de turno arreciaron en su poder, nos convertimos en motores de la ira, en eficientes artesanos de barricadas y de poesía irreverente. También aquí tuvimos tren del encanto, cines, librerías y conciertos de Rock ´n roll.

Hay muchos hombres y mujeres que cada día inundan la carretera Panamericana, o se trituran en el metro, para darle vida al caos caraqueño. Así algunos han desdibujado el pasado en la añoranzas cosmopolita de ser Zona Metropolitana. Pero las calles de mi pueblo viven con gente, a veces también inundada y triturada, que sale a insuflarle vida a este caos local, propio, íntimo; esa gente que ha hecho su tiempo en estas tierras y les ha dejado su alegría, su semen, su sangre, su sudor y sus lágrimas.

¡La gente de los Altos de Guaicaipuro tiene su historia!

Así que es necesario convertir a la memoria local en un hecho cotidiano, hacer de la vida libertaria, solidaria …comunera de los ancestros, una posibilidad en medio del vidrio y el cemento, porque estas lomas aun mantienen la esperanza de la tierra que se cultiva.

¡Hay que sacudir las botas contra el piso pa´ sacar los alacranes! Nuestro pasado debe remontar a la Nación Teque, tomar las calles, las plazas y los bares de día y de noche. Hay que recomponemos desde el barrio, la calle, el pueblo, el conuco. Es indispensable construir una historia cargada de anécdotas y crónicas de los tiempos idos; también cargada de vida, de gente en las aceras y de chamitos comiendo acemitas y volando papagayos. Hay que alimentar el futuro, con crítica y resabios, entre memorias de rieles y neblinas.

(Publicado en el semanario Somos Guaicaipuro del día 04-03-2016)

 

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Acerca de Rieles y neblinas

Historiador, cronista de barrio, tallerista y estudioso de la historia local.
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