Herencias discursivas de la conquista

Por Manuel Almeida Rodríguez.

Nuestro pueblo tiene una presencia cultural importante de los ancestros Teque que sobrevive en medio de un discurso colonizador muy eficiente que comenzó a expresarse con las Encomiendas de Yndios mencionadas en días pasados. que subsiste en medio de una apología permanente a la conquista. Los tiempos de la Nación Teque y la posterior conquista, existen hoy muestras en la cotidianidad tequeña que se construye en torno a un discurso colonizado más peligroso en la memoria que las balas iniciales de los castellanos. Esto ocurre con eventos tan peculiares como difusos o formas tan presentes que son paradójicamente invisibles.

Un ejemplo es la memoria sobre Guacaipuro. Las políticas de memoria han permanecido intactas en destacar al líder Teque como “Cacique” y esto no solo es un error sino que además justifica el discurso de la conquista y la posterior asignación de repartimiento y encomienda.

El término Cacique es una palabra que alude a la jefatura. Pero Cacique fue un cargo de pompa y jerarquía social, común en los Arawakos y no en los Caribes. Además, el termino fue adoptado por los conquistadores como cargo dado a los líderes de los pueblos conquistados y hechos súbditos. Es decir que Cacique, tal como ha permanecido en la historia era un Cargo real.

Los Caribes designaban jefes guerreros, así como los jefes de aldea por elección y en funciones coyunturales. Lo cual significa que Guacaipuro fue electo para sus funciones en los inicios del conflicto. Cuando Diego de Losada Nombró Cacique a Guacaipuro era una estratagema para: a) Hacerlo funcionario real en una figura establecida por reales cédulas antes de concretarse la conquista del pueblo;  Establecer legalmente a Guaicaipuro funcionario real y, por consiguiente  su resistencia como Traición; c) justificar un proceso sumario hecho en ausencia y sentenciar su asesinato con un artilugio legal que salvaguardaba a los ejecutantes.

De tal manera que si nombramos en nuestra cotidianidad a Guacaipuro “Cacique” alentamos el discurso que, además de darle piso a una jerarquización social ajena a dicho pueblo, también salvaguardó a sus asesinos. Esto es muestra de un discurso construido para realzar a los  conquistadores en una epopeya de victoria sobre el mítico “Cacique”. Con esto además se fabrica  estructura social inexistente para alentar la jerarquización entorno al rey. Esto se aleja de lo real maravilloso de nuestros ancestros, de su cultura libertaria y sus huellas en la historia.

Llamar Cacique a Guacaipuro es como levantarle un pedestal a la candela que lo quemó vivo.

MHAR

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Acerca de Rieles y neblinas

Historiador, cronista de barrio, tallerista y estudioso de la historia local.
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