Los primeros asentamiento de la colonia.

Por Manuel Almeida Rodríguez.

El territorio tequeño comenzó a poblarse cuando culminaba la pacificación y desmembramiento de la población originaria por parte de los españoles. Se consolidaba así la encomienda establecida en Los Altos y cuyo incentivo fundamental ocurrió en marzo de 1573 cuando el cabildo caraqueño hizo el nombramiento de comisiones para reactivar las minas de Mamo y Los Teques.

Gabriel de Ávila fue designado junto a 70 Hombres para la empresa minera. Estos aun debieron enfrentar la resistencia de Conopoima, pero, la ayuda de Garci González de Silva permitió en poco tiempo comenzar la explotación y establecer un lugar de postas  en lo que hoy es San Pedro de Los Altos. Como se ha dicho anteriormente, las minas presentaron un pobre rendimiento y ocasionó un bajo flujo de personas en estos primeros años.

La mayoría de los colonos provenían de Macarao, que era jurisdicción caraqueña, y se asentaron progresivamente en los caminos entre esta localidad y San Pedro, así como sus adyacencias en las cercanías de las quebradas y manantiales que eran necesarios para la siembra de los conucos.

A comienzos del año 1600 se registran pequeños hatos de ganado y pocas casas en el pueblo que fueron consolidando en ese siglo sectores de importancia y entre 1700 y 1777 había diversos caseríos, entre los que se puede mencionar a El Corozal (en lo que hoy es Los Alpes), Camatagua en las inmediaciones del Llano de Miquilén y Quebrada de la Virgen.

En 1777, en el marco de la fundación de la capitanía general de Venezuela, El Obispo Mariano Martí comenzó su estructuración geopolítica de la iglesia, en ese proceso comenzó a organizar territorialmente las parroquias y curatos y sus poblaciones dependientes. En su paso por Los Teques dio instrucciones para el establecimiento de un curato que garantizara la impartición de la misa y el sacramento de sus habitantes, que eran aproximadamente 124 en Pueblo y 804 distribuidos entre Corozal, Quebrada de la Virgen y Camatagua, para un total de 928 habitantes. Además, estas acciones estaban destinadas a promover la activación económica a través de haciendas de producción de café en las inmediaciones de los sectores mencionados, que fueron la base de apoyo financiero de la iglesia a través de los diezmos.

Con estas acciones comenzó el poblamiento formal de la ciudad puesto que ofrecían posibilidades de sostenimiento económico, tanto de las estructuras eclesiásticas, como de la organización oficial tequeña y del comercio de la que sería posteriormente la principal ciudad de Los Altos de Guaicaipuro.

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Acerca de Rieles y neblinas

Historiador, Cronista del Municipio Guaicaipuro, tallerista y estudioso de la historia local.
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