La consolidación de Paracotos en la colonia.

Por: Manuel Almeida Rodríguez

         Con la instalación de la encomienda el antiguo centro del territorio teque devino en un pequeño asentamiento que recibiría paulatinamente a los europeos y africanos que constituyeron a la población paracoteña, que se integraba a eso que llamamos colonia con los traumas correspondientes.

         En este y en otros pueblos, la iglesia jugó un papel relevante tanto en la supresión de posibles fuentes históricas preconquista como en la consolidación territorial y poblacional que comenzó el 5 de marzo de 1673 cuando se decretó el lugar como pueblo de doctrina. Los registros poblacionales más antiguos datan de abril de 1760 cuando párroco Carlos Charbet realizó el primer censo de población según el cual La Guayra de Paracotos comprendía para ese año a 1092 personas y fue aumentando a 1156 personas en 1776 y 1857 almas para el año de 1783. Los habitantes eran mayoritariamente españoles pero a finales de ese siglo XVII se mantenía una importante población indígenas en las periferias del pueblo donde ocupaban 44 de las 52 casas registradas.

         Las tierras de esta región altomirandina eran –como hoy– una tierra fértil y sus habitantes se dedicaban fundamentalmente a la siembra de conucos que producían yuca, verduras, plátanos, topochos y quinchonchos, pues no se registran grandes sembradíos salvo algunas plantaciones de cacao que, sin embargo, fueron cruciales en la delimitación del territorio. Este proceso se inició con tempranas disputas territoriales en 1715, cuando Antonio González recurrió al Gobernador de Caracas Alberto de Bertodano para que le fuera asignada una porción de tierras de la jurisdicción. Esta acción fue enfrentada legalmente por los indígenas de Charallave que vieron peligrar el acceso a las aguas del río Paracotos para sus cultivos y se generó un juicio que contribuiría a concretar en 1761 los linderos de la parroquia de la siguiente forma: De norte a sur: El camino de Tácata desde la Sabaneta de Guareguare hasta el Sitio de Las Tinajas; de Este a oeste, El camino de Tuy arriba desde el sitio del desparramadero hasta el sitio de Chacao.

         Posteriormente tuvieron lugar diversos conflictos de tierra, como el caso entre Juan Delgado y Francisco Rodríguez en 1783 o el conflicto entre Juan de Castro y Diego González en 1798. Hay incluso en ese año 98 un litigio entre eclesiásticos por posesión de terrenos. De esta manera Cerraba Paracotos así su ciclo colonial y recibía los albores de la república.

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Acerca de Rieles y neblinas

Historiador, cronista de barrio, tallerista y estudioso de la historia local.
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