La memoria… nosotros… Los Altos de Guaicaipuro

“Las palabras venían al mundo en la memoria y la gracia del oído, esa flor iluminada trazando su es­critura en las venas de la niebla. En esos códigos an­daba, iluso y maniático sobre un paisaje ofendido. Debajo de la niebla vivían las voces, en la única y múltiple boca de los labriegos, y allí estaban ellos, ágrafos y sabios, esperando la pregunta, esa lluvia que desborda el pasado. Así fui entrando a otra historia, una historia a veces antigua y otra recién venida por el furor imaginativo de los interlocutores, a quienes, una vez sobre las palabras, era imposible alcanzarlos”

(Antonio Trujillo. Testimonios de la Niebla. 2001)

tema-25casabe-sm           Los Altos de Guaicaipuro nació hace más de mil años cuando las familias caribes: Tekes y arbakas, siguieron las rutas de agua y poblaron estas lomas, dando así los primeros pasos de una cultura que, desde esa fecha hasta hoy, se ha nutrido y acoplado con diversidades emotivas, intelectuales y étnicas, exhibidas en todos los ámbitos de la vida cotidiana de nuestro pueblo.

           El tiempo: los caminos recorridos, las lomas sembradas, el paisaje que recurría a la mirada de los ancestros, como hoy lo hace a nosotros, ha sido la fragua de una sociedad que, entre adversidades y logros, con valores y contradicciones, debate su identidad ante un sistema que propone depender de otros para comer, normalizar la injusticia y la desigualdad, politización del desamparo y una inquietante homogenización cultural, que nos lleva al consumismo y la enajenación humana, haciendo peligrar hasta la propia existencia.

          guaicaipuro reuniónAhora bien, para aquellos que vivimos en la idea bolivariana, zamorana y robinsoniana de promover el buen vivir para nuestro pueblo, esta situación nos obliga a una reflexión profunda del presente y también de los años transitados sobre esta tierra. Pero podemos apreciar cómo las dudas e interrogantes sociales han girado en torno a Qué deberíamos ser, Dónde deberíamos estar, Qué deberíamos hacer. Esto supone una contradicción terrible pues, antes que comprender la sociedad para mejorarla, fomenta la culpa sobre ese escenario idealizado, promoviendo el Status Quo y la culpa social sobre un universo paralelo nacido de una sociedad que debería entonces reproducir los valores de un pasado “glorioso” que perdimos.

          Pero las contradicciones presentes son el fruto de ese pasado, es decir que nacieron con este. Si la intención es revolucionar este modelo para resolver sus contradicciones entonces es necesario que la reflexión se impregne de realidad y la lectura del presente asuma que somos sujetos históricos de creación y posibilidades.

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       Desde esta perspectiva las preguntas coherentes serían: ¿Qué somos? ¿´Dónde estamos? ¿Qué hacemos y como lo hacemos? Luego profundizamos en Cómo llegamos hasta aquí y Cuál fue nuestro proceso. Esto vincula al presente con sus causas y azares, al ser humano con su ancestralidad; sin embargo, para poder avanzar en estos retos planteados es imprescindible resolver una desmemoria inducida por la institucionalidad burguesa y recurrir a nuevas metodologías, que reconozcan a la memoria y el patrimonio como parte de la vida diaria. Esto significa que la relación con el pasado se construye desde la calle, la cuadra, el barrio, la vereda, el pueblo. Porque no existe una historia nacional sin el paso del caminante, no existe huelga nacional sin el padecimiento del obrero día a día. No existe guerra de independencia sin que un humilde tequeño o tequeña hubiese salido de su casa detrás de un hombre a caballo.

DSCF7736-540x405        Pero ¿De qué sirve todo este esfuerzo reflexivo sobre los tiempos idos? Y la respuesta es otra interrogante aún más sensible: ¿Qué queremos ser como sociedad? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cómo podemos resolver este presente? ¿Cómo podemos crecer? ¿Qué vamos a hacer?

          Este es el verdadero punto de partida, pues, en torno a ese vínculo que se construye progresivamente del presente con el pasado de nuestro pueblo, las estrategias y métodos asumidos deben ser integrales, múltiples y participativos para convertir entonces a la historia, la memoria y el patrimonio en una herramienta para resolver los escollos y construir ese buen vivir de los y las habitantes de estas lomas.

Celaje en el Paseo mirandino 2017(Auor: Luis Hernández)

         Hablamos así de un discurso incluyente y propositivo, honesto y riguroso, que se fortalece en la memoria colectiva, en la oralidad, en la cotidianidad del pueblo para alimentar los afectos y sentidos de pertenencia necesarios. Ahí los cronistas, memoriosos, cuentacuentos, maestros, intelectuales y otros cultores de la memoria, como enlaces emotivos de las sociedades con su pasado, y las instituciones, como generadoras de políticas de memoria. Juegan un papel fundamental pues fungen como medios para la transmisión de esta conciencia y consolidan los mecanismos necesarios para que las reflexiones propuestas sean participativas y transformadoras de la sociedad. Pero es necesario que personas e instituciones, aprovechen estrategias y mecanismos eficaces para la construcción de un discurso que afecte positivamente a las nuevas generaciones, aprovechando sus estrategias comunicativas.

  DResultado de imagen para niño con canaimitae ahí que el uso de los elementos multimedios y los vínculos en las redes sociales permitiría romper progresivamente las barreras generacionales y ajustarse a los retos y reflexiones que requiere la sociedad actual para procurar su transformación.

        Es así como surge la necesidad de un proyecto comunicacional que se integre a los medios virtuales y las nuevas formas de comunicación para promover la investigación, sistematización y divulgación de la historia, la memoria y el patrimonio de nuestra región de los Altos de Guaicaipuro, sus parroquias, sus calles, sus barrios y pueblos.

Ven          El proyecto comunicacional Rieles y neblinas, en sus múltiples formas y medios, nace de esta manera para reconocer nuestro valor como sujetos históricos y proponer, a través de una lectura de la historia, la memoria y el patrimonio de Los Altos de Guaicaipuro, estrategias  capaces poner un grano de arena en la creación de un mundo mejor que es posible.

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Se les quiere un mundo.

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