La ciudad rebelada

(Por: Manuel Almeida Rodríguez)

         Cuando nos aproximamos a la historia de Los Teques encontramos un sinfín de retos para la investigación, tanto en el acceso a las fuentes, como en la construcción de un discurso que debe confrontar las posturas pre asumidas y lo que parece una necesidad colectiva de dejar las cosas tal y como están, como si la población toda se hubiese contaminado del costumbrismo del siglo XIX.

LT Cronicas Ima001

Primera representación gráfica de Los Teques en 1853,
efectuada por el periodista, dibujante y aficionado a la literatura,
Henrique Van Lands Verge (En: Los Teques: Crónicas de andar y ver de Ildefonso Leal, 2009)

       Aquí se construyen mitos patrimoniales y territoriales plagados de añoranzas arquitectónicas plagadas de discursos altisonantes y cuestionadores a las transformaciones ocurridas. Estos olvidan graciosamente al árbol que cayó para montar su casa o la selva que desapareció ante el paso del ser humano tan occidentalmente abrasivo.

          La imagen de postal recordada desconoce olímpicamente las circunstancias que la sociedad protagonista de dicha foto produjo para su propia desaparición y se excluye en el discurso de esa sociedad a innumerables objetos y sujetos históricos por un afán de construir la identidad a partir de borrar a las otras.

          Hay la necesidad de estudiar la historia, la memoria y el patrimonio de esta urbe a la luz de sus conmemoraciones. Entre ellas está, por supuesto, el nombramiento de la Parroquia eclesiástica hace 240 años. Lejos de hacer apologías a favor o en contra del hecho, expongo algunos elementos sobre el proceso de poblamiento y algunos elementos relacionados con la simbología patrimonial asumida.

          La selección de estos temas está sustentada en un espíritu provocador y cizañero. El cual espero fervorosamente que el lector cuestione, critique y contradiga a través de los canales regulares. A saber: rielesyneblinas@gmail.com, Twitter: @rielesyneblinas, y por esta vía: http://www.rielesyneblinas.wordpress.com.

 

Ríos de gente.

      La ciudad es una invención nuestra. Sus vericuetos son el producto de las acciones y contradicciones maceradas desde que confluyeron en estas lomas enneblinadas los pueblos que abonaron su memoria y cultura a lo que hoy conocemos como Los Teques: La ciudad. Como es sabido, algunos de estos llegaron con sangre en las manos, por la conquista y el asesinato de los originarios; otros, algunos de ellos también europeos, llegaron con sangre en los píes por la labranza de estas tierras que fueron una esperanza de vida.

          Lo poco que podemos deducir sobre el poblamiento de esta urbe se sostiene en un ejercicio de lógica sobre datos conocidos y un tanto de imaginación sobre la geografía y el comportamiento de grupos étnicos de similar ascendencia y proyección cultural. Permitiéndome –y asumiendo– dicha licencia considero que estas tierras eran rutas frecuentes de tránsito de originales con posibles pequeños asentamientos relacionados con la matriz en Suruapo a través de las filas y las quebradas donde hoy se encuentra la ciudad. Esta filiación sería un determinante para justificar que las encomiendas de Los Teques usurparan todo este territorio.

Detalle Corozal.

Detalle de un mapa De Guaicaipuro de 1973 donde se muestran las nacientes de agua y logares de poblamiento.

        Los caminos de Terepaima y sus Arbacos –mal llamados hoy caminos de Losada– fueron el afluente principal de los conquistadores pues por esta ruta se encontraron las supuestas minas de oro desencadenantes de los primeros encuentros con Guaicaipuro. Luego el poblamiento continuó siguiendo el agua por dos vertientes que bordearon La hoy ciudad. Unas por El Corozal y otra por San Pedro.

              Esta deducción proviene del segundo censo de pobladores que el Párroco Manuel Fernández Feo realizó en 1777, el mayor número de gente estaba en El Corozal (48 Familias), las otras estaban en Retamar (9 Familias), Pueblo Nuevo (4 familias) y el Pozo (11 familias) todas ellas cercanas las quebradas El Rincón y Camatagua. Por otro lado los habitantes ocuparon Lagunetas (11 familias), San Pedro (15 familias), Los Teques–sitio que hoy es el pueblo– (15 Familias) siguiendo el curso del Rio Homónimo. Hay 34 familias más que habitaban en el sitio de Carrizal. Posiblemente se refiera al que hoy es municipio, aunque también puede ser un lugar más cercano cuya toponimia se haya perdido.

                Dos caminos de agua que bordeaban los terrenos robados por la conquista para la propiedad privada. Los originarios fueron empujados hacia el sitio de San Corniel, que para ese primer censo mantenía 10 familias y se desconoce su merma demográfica en esos 200 años. Estos se encontraban entre los ojos de agua de Camatagua y El infiernito, a los pies de la cueva “del Indio” que hoy los rememora con el nombre aprendido en la dominación. Así fluyeron, por los ríos, los pobladores de la ciudad.

La plaza

                El 21 de octubre de 1777 es, sin duda alguna, una fecha fundamental en la historia tequeña pues el nacimiento de la parroquia define procesos de gran envergadura y sienta las bases de la organización territorial conocida. Hay, son embargo, un problema con las instituciones como la iglesia y el gobierno, pues fuerzan las lecturas del pasado para construirse en éste una imagen cuasi omnipotente en el discurso histórico presente. Lo cual invisibiliza a procesos políticos, sociales, económicos y culturales de los que somos parte.

Iglesia

La Plaza Mayor y la Iglesia de Los Teques de Gladys de Macero (Tomado de El Libro Parroquial más antiguos de Los Teques 1777-1802 de Ildefonso Leal 1994.

                La geografía planificada hacia una intervención territorial fue determinante para que Fernandez Feo asumiera el sitio de Los Teques como sede de la parroquia antes que El Corozal, pues esta es una acción lógica de la institución. Al pensar en la expansión futura de la parroquia se difuminó el papel de los habitantes de El Corozal para la llegada del Propio Obispo Mariano Martí que decretó la existencia de la parroquia cinco años antes. Los poderes públicos y la plaza mayor se ubican en subordinación a la catedral pues el terreno, al ser una superficie amplia y de pendientes más manejables, salvo el Llano de Miquilén, que era un terreno usurpado a los originales como propiedad de Diego de Miquiléna.

                Así se ve como las localidades, o matrias, fueron primero que la plaza mayor y ese, en todo caso sería la base del nacimiento de la ciudad, hoy conocida como tal mucho antes de que se fundara la Iglesia en 1790 y antes aun que la Plaza, que era más un patio frontal del mencionado edificio religioso. En estas comunidades había ya un espíritu de comunidad manifiesto en la existencia de lugares públicos que se dejó de lado para dar paso a la homogenización territorial que devendría en Ciudad con los años.

La génesis del patrimonio (Breve introducción necesaria).

                El patrimonio es un símbolo social de nuestro paso en el tiempo. Estos símbolos son asumidos a partir de su inmutabilidad a través de las generaciones y/o Legitimados por instituciones. Esta relación entre lo asumido y lo legitimado tiene sus bemoles pues encontramos casos de objetos o sujetos que son decretados como patrimonio por encima de lo que pudo representar o que son asumidos como tal, como el político que pone a una urbanización el nombre de un familiar suyo o que cambia el nombre tradicional de un sitio por considerarlo feo o poco conveniente políticamente. En nuestra ciudad tenemos el ejemplo de El Paso, nombre dado al lugar donde se encuentra la Urb. Cecilio Acosta, por las autoridades que consideraron el nombre original: Mal Paso, como inconveniente para su propaganda. En otros casos, la memoria colectiva la única institución que legitima el patrimonio, como es el caso de la Villa Teola que, a punto de ser demolida por sus propietarios fue defendida por “Hordas” patrimoniales, por ser un símbolo de la ciudad.

                Vemos así como la ciudad tiene una dimensión denigrada de su tiempo y su historia, de la cual me atrevo a exponer solo sus dimensiones físicas o palpables, sin entrar en honduras. En este sentido, cada generación reconoce, identifica y mantiene patrimonios, incluso cuando no tiene claridad de su procedencia. Un ejemplo palpable es el de la Calle Miquilén, antes llamado Llano de Miquilén. Es realmente ínfima la población local que sabe que el nombre refiere al Capitán Conquistador Don Diego de Miquilena. El nombre se ha mantenido inalterado desde la colonia y hoy es una referencia tácita de la ciudad. Por “El llano” como uno de sus ejes de crecimiento y por la calle Miquilén nombre colonial que aún pervive.

                Impera la necesidad de reconocer que la ciudad posee unas dinámicas de poblamiento diversas, que devienen de un poblamiento circundante. Estos lugares a los que llamaos centros o ejes de la ciudad como  emblemáticos, son una conclusión y no un punto de partida de eso a lo que llamamos ciudad. Ellos construyeron una ruta histórica peculiar que se mantiene alejada de los centros de poder para alimentar la historia de nuestros barrios. Porque de ellos proviene el 90%, conservadoramente hablando, de la vida de eso a lo que asumimos como urbe y como ciudad que fue dibujada por grupos de poder, definiendo símbolos, valores y referentes para los cuales estos barrios son Circunstancias que estorban y afean su bucólico paisaje, sin darse cuenta de que esta es una actitud que afea y entorpece la construcción de un discurso histórico real, sincero y propositivo de la transformación de nuestro entorno y nuestra sociedad.

Patrimonio Material

                Cada comunidad expone otros elementos que podemos identificar como patrimonio de la ciudad, pues aluden precisamente al reconocimiento como individuo y como comunidad en su capacidad de hacer historia.

                Comencemos pues, bajo esta mirada, a recorrer las calles y vericuetos de una ciudad que celebra el 21 de octubre una de sus fechas aglutinantes como comunidad geohistórica –luego de su fundación y antes de convertirse en ciudad– para reconocerlos y poder hablar con propiedad de una historia nuestra.

                Como dije antes, al construirse la Iglesia e inaugurarse 1790 quedó fuera del cuento la pequeña capilla de El Corozál que albergó los oficios iniciales de la parroquia. De ella solo quedan los vestigios de un poblamiento pre-parroquia que agrupaba los sectores que bordearon la carretera de la Variante Guayas y luego del tren.

Con La iglesia nació ese llamado arte colonial que bifurcó los senderos de esa historia: el patrimonio de la ciudad y el patrimonio del pueblo que la habita.

                Las Catedrales tienden a ser el reflejo de los niveles de dinero manejado por la sociedad en su construcción, mientras que una capilla de una comunidad expresa la capacidad que tuvo dicho grupo humano para juntarse, organizarse y lograr, en el marco de las políticas eclesiásticas, establecer su centro de culto.

iglesia de El Vigía

Capilla de El Vigia

               Partiendo de esa perspectiva, la sucesora de la Capilla de El Corozal no fue la Catedral, fueron las pequeñas capillas de las comunidades que nacieron con los años y que se convierten hoy en un reto para la investigación. Ejemplos son la pequeña Capilla de El vigía, con una trayectoria más profunda e intima de la que tuvo la Iglesia Don Bosco y sus Vitrales; o la Capilla de Nuestra señora de Fátima, en la Parroquia Homónima que concentra a la comunidad del Barrio La Matica.

    Ese pequeño santuario expone el valor de una comunidad en su afán poder organizarse y hacer historia en torno a la Fe. Otro ejemplo fue la Pequeña Capilla de Santa Eulalia que nació como un taller de artes y oficios donde se daba misa los domingos. Esa es la evolución referida. Esa es la historia por contar.

                Otro ejemplo son las Plazas públicas, pero no las plazas Bolívar, Guaicaipuro o Miranda. Estas ciertamente requieren de un abordaje profundo; sin embargo, su magnitud garantiza su presencia en el discurso histórico de la ciudad.

¿Qué pasa, en cambio, con la memoria sobre las plazas que insurgen en la necesidad de transformar el entorno cotidiano?

     La placita “El Carmen” del Barrio Matica Abajo fue un logro de la comunidad por deshacerse de un basurero de larga data. Nació por la intervención de la comunidad y con el trabajo de los vecinos y vecinas se apropiaron del lugar institucional (vertedero construido por el Consejo Municipal de su momento). Lo mismo ocurrió con la placita del Barrio José Gregorio Hernández, o la redoma de Matica Arriba…

      Por demás, si logramos acercarnos a los tiempos de construcción y consolidación de estos lugares también podemos acercarnos a los ritmos históricos de esa comunidad y comprender la existencia de periodizaciones de su pasado.

Vías de comunicación

        Si hacemos este mismo ejercicio podemos apreciar las escaleras como una expresión de las necesidades del colectivo para su movilización. Mientras la ciudad desarrolla vías de gran magnitud, las comunidades le ganan terreno a lo inhóspito del cerro a través de una domesticación progresiva. Inicialmente los pasos diarios determinan los posteriores banqueos. Estos son orientadores de los puntales y tablones, luego viene el cemento.

    Cada escalera construida en una comunidad marca un tiempo destacable de la misma y una evolución de su población en cuanto a la apropiación del terreno y la consolidación de su habitar. Ninguno de estos artilugios de la movilización colectiva es puesto por las instituciones antes de la existencia de una comunidad, cosa que si puede ocurrir con las carreteras y autopistas.

Conclusiones de esta invitación

                Es evidente que esto no es, ni pretende ser, una muestra de lo arquitectónico conocido de la ciudad, ni mucho menos una descripción del patrimonio existente. Más bien es el inicio de una campaña por cuestionar lo que hoy conocemos como patrimonio y de promover una discusión amplia sobre el tema que permita descubrir formas nuevas de entendernos como sociedad y como sujetos históricos de esta nueva nación teque.

Seguimos en la vía

Anuncios
Publicado en Artículo | Deja un comentario

Se vino el mundo de rieles a las neblinas

Por: Manuel Almeida Rodríguez

Para entrar en calor

          La transición del siglo XIX al siglo XX llegó con una explosión de hormigón y acero que arrastraba al mundo a la profundización del capitalismo, a nuevos imperialismos sostenidos por el mercado mundial y una enorme fe en la ciencia. Las Urbes descubrían

fabrica siglo XIX

Imagen de una fábrica en el siglo XIX. tomado de https://historiaybiografias.com/capitalismo_financiero/

Los Rascacielos. Los anarquistas “Caballeros de la Labor” dejaban su sangre en las calles de Chicago por la reivindicación de los derechos de los trabajadores. Europa se reinventaba en la Belle Epoque, Andrew Carnegie revolucionaba la fabricación del acero. Los hermanos Lummiere descubríam los secretos de la luz en movimiento, José Martí partía hacia la independencia cubana desde “las entrañas del Monstruo”, como él apóstol cubano de la libertad llamó a los Estados Unidos de Norteamérica; mientras tanto, ese monstruo intentaba controlar a todo el continente con las conferencias panamericanas. Varias oficinas de patentes de Europa y Norteamérica planteaban cesar sus funciones ante la certeza de que ya todo estaba inventado. Mientras tanto el fantasma del comunismo recorría sigilosamente rutas hacia Rusia.

Los pueblos Latinoamericanos, por su parte, se unían en el grito de ¡Tierra y Hombres libres! Para demandar ante las naciones las injustas diferencias sociales y la explotación al campesinado; La cuestión agraria fue la base de una confrontación continental que partió de Guambra con Ezequiel Zamora, pasando por argentina, Chile, una renacida Colombia, México en 1910 y Brasil ya a mediados de siglo XX.

La relación entre el campesinado, el empresariado y el gobierno se sostenía en una nueva realidad que, impuesta por la guerra, promovió la sustitución del Cacao por el café como principal producto de exportación, pues el cultivo de este último era más eficiente y tenía mayor demanda.

Familia cafetera en 1915

Familia trabajando como jornaleros de Café en 1915. tomado de historiayregion.blogspot.com.

Esto puso en aprietos al estado que requería ahora, y con urgencia, de un sistema de extracción y colocación más eficiente del producto para tratar de posicionarse así en algún lugar del mercado mundial. Además era necesario adecuarse a la nueva onda cientificista que traería los adelantos en la arquitectura y urbanismo, así como en la industria y el transporte, pues en países europeos  eran ya un asunto cotidiano.

 

La importancia del Eje vial Caracas – Valencia

         Desde la época colonial hasta el presente, La región centro norte costera concentraba el poder político y económico de la nación. Destacaba sobre todo el eje Caracas – Valencia como el epicentro de la política y la economía al ser los puntos de

puerto-de-la-guaira-en-1880

Puerto de La Guaira en 1880. tomado de http://comercioaduanas.blogspot.com

concentración y salida de la producción del país, además de ser, como toda urbe, importantes focos de consumo. Estas ciudades están, sin embargo, alejadas del mar y cada una de ellas contaba con un puerto que cerraba el circuito comercial: Valencia – Puerto Cabello y Caracas – La Guaira. Cosa que, como podrá apreciarse más adelante, será decisiva en el asunto ferroviario.

            La unificación vial de estas dos localidades sería entonces una constante en todos los gobiernos del siglo XIX, tanto en proyectos ­–casi todos inconclusos– como en obras que lograron concretarse en medio de un país en guerra y una población que mermaba drásticamente. Las carreteras, como asunto de estado, comenzaron a abordarse con seriedad en 1854 cuando se hizo un contrato con el Francés August Permachán para la ampliación de la vía Caracas – Valencia, con una primera etapa que uniría la capital venezolana con Los Altos de Guaicaipuro.

          La interconexión vial se enfrentaba ahora a los retos técnicos de Qué ruta se seguiría y como se afectaría al terreno. Se consolidaron entonces dos  caminos: Uno de ellos era por Santa Lucía en los Valles del Tuy; el otro, más corto pero más inclinado, pasaba por Los Teques y atravesaba los altos de Guaicaipuro. Estas dos rutas definirían las posteriores inversiones ferroviarias. Finalmente en 1864 y tras una inversión de 874000$, se inauguró la vía de Las Adjuntas que reducía de 11 a 2 horas el tiempo de traslado entre Caracas y Los Teques, un paso radical en la interconexión de las dos urbes más importantes del momento.

Los Altos de Guaicaipuro. un enclave de la historia nacional a finales de siglo.

       La importancia del eje caracas Valencia afectaba la vida de los pueblos circundantes. Algunos de los cuales revistieron especial importancia en el comercio y la guerra que, lamentablemente, llegó a convertirse en un asunto cotidiano. Poco a poco el país fue tomando conciencia, más allá del inmediatismo de la batalla, de localidades como La Puerta, Villa de Cura, La Victoria, El Consejo y Los Teques, que además tomaban conciencia de sí mismas.

     Los Altos de Guaicaipuro, por ejemplo, fueron un escenario recurrente de la Guerra Copia de municipio-GuaicaipuroFederal que al terminar ofreció la estabilidad necesaria para culminar el tramo vial entre Los Teques y El Consejo, que expandía y consolidaba el comercio en los valles de Aragua y Valencia. La obra duró 4 meses y tuvo un costo de 74000$, mucho menos que la ruta de Las Adjuntas. Y fue inaugurada inauguró el 19 de enero de 1866.  Cabe destacar que Los Teques ya era reconocida por su clima prodigioso y esto la realzó haciéndose visitar con más frecuencia por la gente de las ciudades mencionadas. Incluso Los mandatarios nacionales llegaron a pasar temporadas aquí y en ocasiones hasta dirigir el país desde en estas sosegadas lomas en medio de las neblinas y el Capín Melao.

El Ferrocarril como anhelo de las repúblicas nacientes

     El Ferrocarril nació a mediados del siglo XVIII en las minas europeas. Era un tren de vagones de carga sobre guías de rieles de hierro  y movidos por bueyes y mulas en todo su trayecto. Con estos sistemas se facilitaba la extracción del mineral en los reducidos espacios de trabajo subterráneo. La locomotora, por su parte, nació al calor de la revolución industrial a principios del siglo XIX.

stephenson (1)

George Stephenson. Inventor de la primera locomotora. tomado de: http://www.biografiasyvidas.com/

 

El mérito es atribuido a George Stephenson, un trabajador de las minas que logró adaptar la máquina de vapor que James Watt inventara en el siglo XVIII a un vehículo que sustituiría a los animales por la tracción a vapor. Fue así como nació La Bufadora (Blücher) como se le llamó a este artilugio. El propio Stephensó desarrolló 17 años más tarde el modelo de locomotora Rocket,

stephenson_rocket

Locomotora Rocket 1826.

que fue el primero en usarse en una línea ferroviaria comercial.

      En corto tiempo los trenes a vapor aumentaron radicalmente el transporte y colocación de mercancías, al mismo tiempo que reestructuraban la concepción de territorio y movilidad en los estados nacionales. La ingeniería de fabricación y puesta en uso de este sistema fue llevado por compañías privadas pero asumido como asunto de estado. Así fue como ingenieros y representantes de empresas alemanas, inglesas, rusas y norteamericanas comenzaron a recorrer el mundo en busca de contratos de inversión, fabricación y mantenimiento de las futuras vías férreas.

          Por ejemplo en el año de 1826 la Compañía de minas Colombiana

granco1

Mapa de Colombia 1823.

invitó al ingeniero Robert Stephenson, hijo del inventor de la locomotora George Stephenson, para evaluar la construcción de un ferrocarril desde Caracas a La Guaira. Que como hemos dicho en líneas anteriores revestía la mayor importancia para la economía nacional. Este proyecto nunca pudo concretarse pues ameritaba, además de una fuerte inversión de dinero, cierta estabilidad política para lograr el desarrollo a largo plazo de un sistema ferroviario.

          Luego de la victoria de los federales en 1864, hubo cierta estabilidad política, y más que eso, la crisis nacional urgía a que Venezuela se incluyera en el sistema de comercio mundial. Fue lógico entonces que se persistiera en la conexión de Caracas con el mar y así la primera línea en construirse, conectaba la capital de Venezuela con el puerto de La Guaira.

TrenCCS-La_Guaira_1

Plano de la ruta del Tren Caracas La Guaira.

          El acto de lanzamiento de esta primera ferrovía nacional se realizo en julio de 1883 en el marcó en las celebraciones por el centenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar.

    Proyectos posteriores siguieron enfocados en la salida al mar como el Tren Valencia – Puerto Cabello, Carenero – Rio chico, Tucacas – Palmasola, Naricual – Guanta para la extracción carbonífera, Coro – Puerto de la Vela, Y el ferrocarril La Ceiba de Trujillo al Lago de Maracaibo. Asimismo, surgieron otros planes ferroviarios destinados al acopio de productos de las diversas regiones  y estos tuvieron un papel fundamental en la reconfiguración demográfica de las regiones, puesto que las nacientes vías férreas atrajeron migraciones internas y la consecuente afectación urbanística. De estos destacan, entre otros el Ferrocarril Caracas – Santa Lucía que se concebía como una vía de conexión también con Valencia,  o la línea El Hacha – Barquisimeto.

 

El nacimiento del Gran Ferrocarril de Venezuela

         El gran reto estaba en unificar las dos principales ciudades del centro norte de Venezuela.  El primer contrato para la construcción de un ferrocarril entre Caracas y Puerto Cabello fue firmado en 1857 por José Tadeo Monagas y la línea debía tocar las provincias de Caracas, Aragua, Carabobo, Yaracuy, Portuguesa y Barinas para extraer la producción de los andes y los llanos. Pero, como es sabido, esto no llegó a prosperar.

         El 24 de mayo de 1884 Guzmán Blanco como ministro plenipotenciario del Presidente Hermógenes López firmó un contrato con en Ingles Reginal Pringle para la construcción de un Ferrocarril que iría de Caracas a Valencia por la Vía de Santa Lucía. El contrato pasó de mano en mano por firmas inglesas pero no colocaron una sola viga en 3 años.

200px-Martin_Tovar_y_Tovar_20
Antonio Guzmán Blanco.

        Finalmente, el 8 de julio de 1887, Otra véz Guzmán Blanco, aunque ahora como presidente de la república, firmó otro convenio con el Ingeniero L.A. Müeller, representante de la firma alemana Krupp-Essen, para desarrollar una vía férrea entre Caracas y San Carlos que se haría en 3 secciones: Caracas-Cagua, Cagua Tocuyito y Tocuyito – San Carlos. Tal contrato interesó a bancos como el Diskonto Gesellschaft y Deutche Bank, así como a otros inversionistas alemanes pues era una puerta hacia el mercado latinoamericano. Los trabajos comenzaron en 1888 con grandes expectativas por parte de los productores regionales

         Como era de esperarse, la existencia de dos contratos para líneas férreas y servicios con los mismos puntos de destino generaron descontento en los ingleses que protestaron las acciones emprendidas por el ahora presidente Guzmán amparados en una clausula de exclusividad que se encontraba en el contrato del 84.

        Ambas líneas desataron una guerra de adquisiciones vertiginosas de terrenos que busca apropiarse, tanto de aquellos espacios y lotes convenientes a sus obras, como de aquellos que fuesen provechosos para las obras contrarias. Tales acciones obligarían a un replanteamiento constante de los proyectos de unos u otros y su consecuente retraso. De este conflicto, además de la procedencia de los capitales de cada proyecto, nació la distinción que prevalecería durante toda la vida de los trenes.

Ferrocarril centralEl  “ferrocarril ingles”, era el nombre con el que se identificó a la línea que pasaba por Santa Lucía, cuyo nombre oficial de “Ferrocarril Central” el “Ferrocarril Alemán”, por su parte, era  como se identificaba al proyecto que pasaba por la ruta de Los Altos de Guaicaipuro.

         Luego de múltiples confrontaciones legales se decidió que el tren que cubriría la ruta desde Caracas Hasta Valencia sería el proyecto alemán por la vía de los Altos de

raimundo_andueza

Raimundo Andueza Palacios

Guaicaipuro. lo cual fue decisivo para la situación de estas tierras en los años posteriores. Así fue como todo se engranó para que el 1 de junio de 1891, el presidente Raimundo Andueza Palacios, en medio de vítores ofreciera un efusivo discurso para inaugurar el Nuevo tren Caracas – Valencia en su primer tramo hasta la ciudad de Los Teques.

         Los trabajos no cesaron luego de la inauguración de este primer tramo. Había un entorno propicio y una situación técnica conveniente. De tal forma que ahora le correspondería al presidente Joaquín Crespo( 1892-1898) inaugurar el 28 de octubre de 1893 el tramo de Los Teques a San Joaquín, que pasaba además por La Victoria, Cagua y Guacara. Tres meses después, el 1 de febrero de 1894 Se inaugura el “Gran Ferrocarril de Venezuela” en su ruta completa de Caracas a Valencia. El Banquete inaugural se realizó en La Victoria y contó con la presencia de diversos integrantes del gobierno del

Joaquin_Crespo_by_Arturo_Michelena

Gral. Joaquín Crespo

Presidente Gral. Joaquín Crespo, así como también con miembros del go­bierno alemán radicados en el país o de visita para estos acontecimientos. A partir de esa fecha se entregaba el servicio al tráfico regular de carga y pasajeros.

        Sobre los acontecimientos, que fueron noticia nacional, el periodista Ismael Pereira Álvarez, de “El Noticiero” afirmaba: “En la Estación de Los Teques, donde nos brindaron sándwiches, cambiamos de vagón y vimos entre otros a los señores Gral. Tosta García, el director de “El Diario de Caracas” FortouI Hurtado, el Gral. Fermín Bello, y Tomás Michelena. Como no habíamos tenido tiempo de ver el vagón del Ejecutivo Nacional, fue en Las Mostazas donde supimos que en él venían, Los ministros: de Guerra, Gral. Ramón Guerra; de Fomento, doctor Ramella; de Obras Públicas, señor Hurtado Manrique; de Relaciones Exteriores, señor Pedro Ezequiel Rojas; el Conde de Kleist ministro alemán; Von Wietersheim, Comandante del barco de guerra “Stein” junto con sus oficiales. Junto a ellos se encontraban también el Gral. Bello Rodríguez, Gral. Martín Vegas y el Gral Lutowsky”.

Planos_del_GFV

Plano de ruta del Gran Ferrocarril de Venezuela

         Nacía así el Gran Ferrocarril Venezuela, que reconfiguró la geografía regional y se convirtió pilar fundamental para la población de los Altos de Guaicaipuro.


Próxima entrada: Andanzas del Gran Ferrocarril de Venezuela por Los Altos de Guaicaipuro.


Recuerda comentar:

  • Redes de rieles y neblinas: Facebook, facepopular, Google+
  • Twitter: @rielesyneblinas
  • Correo-e: rielesyneblinas@gmail.com
Publicado en Artículo, Gran Ferrocarril Venezuela, Historia | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Publicación en la revista Memorias

Con el mayor agrado les remito el archivo de la Revista Memorias de Venezuela Nro 47 (MDV47) donde fue publicado el artículo “Los Teques, 90 años como capital insurgente”

un abrazo y espero los comentarios.

 

Publicado en Artículo, Historia, Lugares | Deja un comentario

Miranda: La toponimia de una región Histórica

(Por: Manuel Almeida Rodríguez)

La definición geopolítica del territorio

El territorio que hoy ocupa el estado Miranda perteneció a la antigua provincia de Caracas durante buena parte del siglo XIX. La década de los 40 corría sus últimos años y con ellos llegaba al poder José Tadeo Monagas, héroe de la independencia que nació a las orillas del Rio Amaná en el Estado que hoy lleva su nombre.

monagas_jose_tadeo

José Tadeo Monagas                  ( 28/10/1784 – M: 18-11-1868)

En 1847 Este líder se propuso desmontar el poder de Páez y se apoyaba en la profunda desigualdad social en el país y en creciente sentimiento bolivariano. El ambiente era propicio para el triunfo de Monagas, y  en enero 1848 este enfrentó la hegemonía conservadora en el Congreso de la República, pues los diputados, paecistas en su mayoría, intentaban acciones legales para su destitución. Con fuerza y a caballo, Monagas irrumpió en el hemiciclo parlamentario acompañado de una muchedumbre que resistía a los conservadores y sentaba así bases firme para el inicio de un nuevo periodo de poder político en Venezuela.

Un congreso nuevo, ahora cercano a Monagas, propuso entre las primeras acciones legales la alteración de la geopolítica nacional como un símbolo de poder sobre el territorio más que un interés real de administración del mismo. Inicialmente se dispuso la separación de la región central del país en tres provincias: Aragua, Guárico y Caracas. Esta última incorporaba, además de la ciudad homónima, los cantones de Caucagua, Guarenas, Ocumare, Petare, Río Chico y Santa Lucía, abarcando así el territorio hoy mirandino.

En 1853 una Venezuela gobernada por José Gregorio Monagas, Hermano de José Tadeo, se acomodaba a un cambio drástico del sistema socioeconómico del cacao que se apalancaba en el esclavismo, al sistema cafetalero que funcionaba con jornaleros. Los sistemas sociales alteraron la política nacional así como también muchas regiones comenzaron a ver mutaciones en su dinámica cotidiana; Haciendas antes poderosas decayeron para dar paso a las cafetal

Venezuela 1855

Venezuela 1855

eras. Ese año el Congreso de la República creó los cantones de Curiepe, Guaicaipuro (17 de marzo) y Maiquetía, como divisiones del Estado Caracas que además veían un incremento sustancial en su funcionamiento y ameritaban mejor control por parte del estado central. Esta sería la primera reestructuración interna que sentaría las bases para la posterior reorganización geopolítica regional.

     El triunfo de los liberales en la Guerra Federal impuso una Constitución que fue promulgada el 28 marzo de 1864. En ella se Declaraba a Venezuela como Estados Unidos de Venezuela y se dispusieron 20 provincias como estados independientes. A estos se añadía un Distrito Federal, integrado por los cantones de Caracas, La Guaira y Maiquetía, del estado Caracas. La capital de esta instancia fue ubicada en Petare.

1875 - Miguel Tejera Mapa Fisico y Politico de los EE.UU de Venezuela

Mapa Político de Venezuela 1875

A fines de 1864 el estado Caracas pasó a denominarse Bolívar, convirtiéndose así en la primera entidad en llevar el nombre del libertador.

Con el triunfo de la Revolución azul en 1868 volvían a la política nacional los octogenarios generales José Tadeo Monagas y Carlos Soublette que entraron a la capital cabalgando sobre una pila de cadáveres. Entre las disposiciones geopolíticas del nuevo gobierno estuvo que los 3 departamentos del Dis­trito Federal se integraran al estado Bolívar y que la ciudad de Caracas fuese la capital unificada de la región y de la nación. Algunos medios, como La Opinión Nacional proponían dividir al país en tres repúblicas independientes. Justo en noviembre de ese año moriría José Tadeo Monagas debilitando el impulso de la revuelta aunque se instala en el poder su hijo José Ruperto Monagas, esto no evitaría en incremento de la guerra intestina. Es precisamente esta confrontación la que serviría de alfombra al retorno de Antonio Guzmán Blanco al poder y con el la instalación de una etapa del poder nacional centrado en el “Ilustre americano” como se hacía llamar el hijo de Antonio Leocadio.

200px-Martin_Tovar_y_Tovar_20

Antonio Guzmán Blanco (N: 20/02/1829-M: 28/07/1899)

Este personaje era descrito con una actitud desfachatada y petulante, impulsiva, teatral, valiente y demagoga. De Guzmán Blanco fue descrito con inteligencia universitaria y espíritu caudillezco. Sus amoríos con una sobrina de José Tadeo Monagas le valieron para que el líder oriental, intentando desbaratar tal situación enviara a este joven como Cónsul a Europa y Nueva York. Lejos de perjudicarlo, los conocimientos de la política internacional serían muy útiles en tiempos posteriores para comprender las múltiples formas de construcción simbólica del poder, cosa que era muy bien manejada por los norteamericanos y Franceses. Una vez que Guzmán Blanco se instaló en el poder dispuso la reestructuración integral del país con el fortalecimiento de su figura y de una nación que representara su ego. Así que comenzó la secularización del estado con el fortalecimiento de las logias masónicas, la creación de los registros civiles y la separación de la iglesia de procesos de control del estado. Asimismo, propuso la creación de la Iglesia Católica Venezolana ante desavenencias con Roma.

La imagen del político como emblema produjo el nacimiento de teatros, plazas, Calles, cantones y estados que recibieron el nombre de Antonio Guzmán Blanco. El afán de control nacional de este personaje reducía en 1874 de veinte a siete los estados de la Federación, unificando los llamados “Grandes Estados”, Proceso en el que nació el Estado del Centro donde integraban los ya existentes: Apure, Bolívar (Hoy Miranda y Distrito libertador), Guárico, Guzmán Blanco (Aragua) y Nueva Esparta.

En abril de 1881, la nueva constitución reestructuraba la República ahora en nueve grandes estados. En este caso el Estado del Centro se llamaría ahora Guzmán Blanco y lo integraban las secciones Bolívar, Guzmán Blanco (Aragua, Guárico y Nueva Esparta). La capital provisional de esta entidad se estableció en Camatagua, y luego se designó a Villa de Cura como capital bajo el argumento de que esta era la cuna de Ezequiel Zamora­, lo cual es un error pues el General del pueblo soberano nació en Cua, localidad de Los Valles del Tuy que hoy pertenecen a Miranda). Entre las dudas de esa división toponímica está saber si esto fue hecho ex profeso por el Gobernador de ese momento Francisco Tosta García y por qué a este estado le anexaron Nueva Esparta. La misma constitución estipulaba que las seccio­nes de los grandes estados contaban con autonomía interior, elegían a sus gobernantes, prefectos y jefes civiles en los distritos y respectivas municipalidades, además de los miembros para la legislatura estatal.

Miranda. Paréntesis del personaje

Francisco de Miranda002

Francisco de Miranda

Francisco de Miranda fue un personaje tan controversial y polifacético en vida como fue esquivo y difícil en la memoria luego de su desaparición física en Cádiz el 14 de julio de 1816. Este Coloso de la historia mundial tuvo como destino una fosa simple en los cementerios para los reos de la Carraca, prisión donde expiró su último aliento. El precursor vivía en la memoria de algunos pocos y de la familia que lo sobrevivía. Entre ellos su hijo Francisco Miranda Andrews moriría en 1831 defendiendo a Rafael Urdaneta y a una Colombia en sus últimos suspiros. Por su parte Leandro, su hijo mayor, mantuvo vínculos directos con Colombia llegando a ser delegado consular y funcionario diplomático hasta la disolución de esta república. En 1839 fundó y dirigió el primer banco en el país: El Banco Colonial Británico y un año después se casó con Teresa Dalla Costa, sobrina de Carlos Soublette. Fue embajador de Venezuela en Perú y luego se fue a París ciudad en la que vivía en 1870 siempre en contacto con Venezuela. Ese año, mientras Guzmán Blanco se instalaba en el poder en la ingrata Venezuela que le negó la merecida gloria al generalísimo, el cementerio primitivo de la cárcel “La Carraca” de Cádiz fue clausurado y los huesos de los muertos fueron puestos en una fosa común, incluyendo los del Héroe de múltiples revoluciones. 29 años después de esa fecha y tres años después de la muerte de su hijo mayor, en 1889, Miranda sería por primera vez parte de la toponimia nacional.

El Gran Estado Miranda

En los 80´s del siglo XIX el país vivía otros años “movidos”. Antonio Guzmán Blanco se retiró como Ministro plenipotenciario a París antes de culminar su período en medio de una crisis política producida por opositores a su personalismo. Este dejó encargado de la presidencia a Hermógenes López que era el número uno del Consejo Federal de gobierno con la instrucción de hacer gobierno con leales a Guzmán, entre ellos el Dr. Juan Pablo Rojas Paúl y Francisco González Guinand.

López intentó separarse del Guzmancismo y tomar la presidencia pero las presiones políticas no lo permitieron y el 5 de julio Rojas Paul tomaría asumiría el poder ejecutivo por los siguientes 2 años con el lema de “Paz, legalidad y concordia”; al asumir el poder intentaría el fortalecimiento de la industria y la pacificación nacional pero para llevar adelante esta idea debía desmontar la férreamente construida imagen del guzmancismo. Entre las acciones emprendidas estuvo la modificación de la toponimia y así hizo fuerzas para que el 23 de diciembre de 1889, la Legislatura del, hasta ese momento Gran Estado Guzmán Blanco, cambiara su nombre. El Nombre elegido fue el de el Framncisco de Miranda puesto que el peso de esta Bizarra y destacada figura de la historia nacional merecía un reconocimiento de este nivel. Además el nombre era lo suficientemente imponente como para acallarlas quejas de los guzmancistas por este acto que sería el comienzo del el desmontaje del “caudillo ilustrado” de la toponimia como políticas de memoria.

Fue así como esta importante entidad del centro venezolano pasó a llamarse Estado Miranda asumiendo el 3 de noviembre de 1890 a la ciudad de La Victoria como Capital y sede de los poderes públicos. El 16 de abril de 1891 la entidad fue nombrada “Gran Estado Miran­da” como parte de las disposiciones geopolíticas del estado y se mantuvo sin modificaciones durante las administra­ciones de Raimundo Andueza Palacios salvo por el hecho de que se inauguró el Gran Ferrocarril Venezuela que unía vialmente su territorio y sentaba las bases para una economía pujante.

Mapa_de_los_Estados_Unidos_de_Venezuela (1)

Estados Unidos de Venezuela 1890

Ese año de 1892 Joaquín Crespo inició la llamada revolución Legalista y al triunfar convocó una asamblea constituyente que promulgó una nueva carta magna al año siguiente. Entre las disposiciones estuvo el retorno de la capital a La Villa de San Luis Rey de Cura. Esta ciudad revestía gran importancia para Crespo pues desde ahí había iniciado sus acciones por la toma del poder central, además este había sido la sede de la presidencia del Gran estado Guzmán Blanco cuando, una década antes, los destinos de esa entidad eran dirigidos, por orden de Guzmán Blanco, por el propio Crespo.

Casa de Gobierno en Villa de Cura 001

Casa de Gobierno en Villa de Cura

La integridad estatal fue mantenida hasta el 16 de diciem­bre de 1898 cuando, en medio de los estertores del liberalismo, la Legislatura mirandina acordó la separación de las secciones Caracas, Guárico y Aragua (En ese momento la entidad estaba integrada por lo que hoy es Aragua y Nueva Esparta). El territorio retomó su nombre de Estado Caracas, con capital en Petare desapareciendo temporalmente el nombre de Miranda en la toponimia nacional salvo por las nacientes calles y diversos cantones en el país.

Esta ausencia sería corta pues en 1899 llegaba la Revolución Liberal Restauradora de Cipriano Castro.

200px-gomez_and_cipriano_castro

Cipriano Castro, Lider de la Revolución Liberal Restauradora y Su compadre Juan Vicente Gómez

Con ella se retomó la autono­mía de los estados concebida en la Constitución Federal de 1864 y se promovieron algunas modificaciones sensibles en el tema geopolítico según los acuerdos firmados en abril de 1899 por el Congreso Nacional. El 28 de octubre de 1899 se firmó un decreto por el cual la divi­sión territorial del país era de veinte estados. Luego, el 3 de  agosto de 1900, esta división se redujo a quince y el Estado Caracas retomó el nombre de Miranda y  la capital de esta entidad fue provisionalmente Santa Lucía con el General Manuel Modesto Gallegos como su presidente designado. Tal cambio de nomenclatura se mantuvo en la constitución del 29 de marzo de 1901 a pesar de que esta carta magna volvía a cambiar la distribución territorial retomando los veinte estados. Estos movimiento constantes y, a veces con aspectos caóticos, se sustentaban en el interés de organizar el territorio a la par de calmar las presiones de los caudillos regionales. Esta constitución del primer año del siglo XX trasladó la capital del estado a Petare.

En abril de 1904, Tras la victoria del Gobierno de Castro sobre la Revolución Libertadora

Casa de Gobierno Ocumare del Tuy_a

Antigua Casa de gobierno en Ocumare del Tuy

de Manuel Antonio Matos, la admi­nistración de Cipriano Castro sancionó otra Constitu­ción en la que las entidades federales fueron reducidas a trece y el Estado Miranda perdía los distritos Guaicaipuro y Sucre donde se encontraba Petare que fueron anexados al Distrito Federal. Este movimiento obligó la mudanza de la capital de Miranda Entonces a Ocumare del Tuy.


Un breve paréntesis se hace interesante. Hay una canción de la tradición venezolana que habla precisamente del cambio de capital del estado Miranda. La canción es conocida con el Nombre de “Adiós a Ocumare”. Durante mucho tiempo se asumió que esta pieza musical hablaba de una añoranza a la mudanza de los poderes públicos del estado a Los Teques en 1927; sin embargo, cuenta Ignacio Barreto, músico avesado y Director del Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional, que por la fecha de Composición hacia principios de siglo y por los textos localizados esta canción se llama en realidad “Adiós, a Ocumare” lo cual hablaría de la mudanza de Petare a esa ciudad de Los Valles del Tuy.


Los Primeros 10 años del siglo XX fueron intensos debido a las confrontaciones con imperios extranjeros y trasnacionales. El régimen de Cipriano Castro se debilitaba y ante la necesidad de viajar al extranjero para tratamientos médicos, en 1908 el “Restaurador” fue derrocado por su compadre Juan Vicente Gómez. El nuevo gobierno procedió, como era de esperarse, a crear una nueva constitución nacional y en ella, que fue promulgada el 5 de agosto de 1909, se reimplantó la división territorial de la nación en veinte estados, además de dos territorios federales, las múltiples dependencias federales y un Distrito Federal donde se asentaban los poderes públicos de la nación, división que se mantuvo hasta el año de 1999.

En esta constitución de 1909 El Distrito Vargas pasaba a ser ahora un departamento del Distrito Federal y los distritos de Guaicaipuro y Sucre volvieron a ser incorporados al Estado Miranda. De tal modo que es a partir de ese momento cuando se estructuró el territorio actual de Miranda tal y como lo conocemos hoy aunque a lo largo del siglo se han producido diversas modificaciones como  el nacimiento de nuevos municipios, cambios de nomenclatura como por ejemplo la establecida en 1961 que convertía a los antiguos distritos en Municipios y lo que hoy conocemos como parroquias eran los entonces denominados distritos. e incluso la mudanza de la capital. Pero  estos cambios ocurrirían dentro del territorio hoy conocido.

El 13 de febrero de 1927 La capital del estado fue muda­da a la ciudad de Los Teques donde se mantiene hasta hoy. Posteriormente, ya en la década de los años 80 se produjeron diversas modificaciones de importancia, como lo fue el nombramiento de algunos distritos, como Carrizal y Los Salias, como Municipios autónomos, separándolos del Municipio Guaicaipuro al que pertenecían desde la fundación de este como Cantón en 1853.    Mapa_de_Venezuela_(1930)

Hoy tenemos un estado con ejes culturales y territorios definidos de la siguiente manera: El Municipio Sucre (Capital Petare), Chacao, Baruta (capital Nuestra Señora del Rosario de Baruta) y el Hatillo (Capital El Hatillo) que comparten con el Distrito Federal la denominada Zona Metropolitana de Caracas. Los Altos Mirandinos compuestos como se dijo por Guaicaipuro (Capital Los Teques), Los Salias (Capital San Antonio de Los Altos) y Carrizal (Capital Carrizal): La región de Barlovento está constituida por los municipios: Acevedo (Capital Caucagua); Pedro Gual, capital Cúpira; Andrés Bello (capital San José de Barlovento); Brión (capital Higuerote); Buroz (Capital Mamporal); Páez (capital Río Chico). Luego se encuentra la región de los Valles del Tuy compuesta por los municipios Cristóbal Rojas (Capital Charallave); Independencia (Capital en Santa Teresa del Tuy); Lander (Capital Ocumare del Tuy); Paz Castillo (capital Santa Lucía) Simón Bolívar (Ccapital San Francisco de Yare); Urdaneta (Capital Cúa). Junto a estos se encuentra el Eje Plaza (Capital Guarenas) y  Zamora (Capital Guatire)

El estado Miranda de hoy es la expresión de sus regiones que  manifiestan una riqueza de culturas, valores y referentes que constituyen regiones históricas de gran valor que merecen ser reconocidos y estudiados con profundidad para intentar comprender la importancia que cada una de ellas tiene en la historia, la memoria y el patrimonio e identidad mirandina y de la nación toda.

Una mirada editorial sobre el estado Miranda.

Con la constitución de una nueva entidad geopolítica, las instancias gubernamentales promueven algunas acciones que sirven para fortalecer la idea del territorio establecido como parte de la identidad ciudadana. Esto fue lo que intentó hacer Bolívar con la obra de Francisco Antonio Zea y de Revenga para promover a Colombia, Asimismo Páez promovió la construcción  de una geografía y una historia de Venezuela. Encargados a Agustín Codazzi y a Rafael María Baralt respectivamente. Estas acciones se orientan a dar sentido de territorialidad a una estructura geopolítica naciente. Es así que al constituirse el Gran Estado Miranda, El consejero encargado de la presidencia de dicha entidad, el  General J. M. García Gómez propuso en 1891 a Telasco MacPherson,Portada Diccionario Macpherson letrado y naturalista Valenciano, que desarrollara lo que sería conocido como el Diccionario Histórico, geográfico, estadístico y biográfico del Estado Miranda. Este material se convirtió en un excelente trabajo de consulta sobre el estado. Que incluso hoy posee información muy valiosa de la las regiones involucradas.

Otro tanto hizo Gómez y sus representantes en el estado que encargaron a Francisco de Paula Álamo otra publicación de gran valor como lo es “El Estado Miranda”. Este material se enmarcaba en las celebraciones del primer centenario de la independencia. Álamo era un escritor y periodista nacido en Petare y que colaboró con diversos periódicos del país e incluso fue director del Heraldo de Miranda. La obra de Álamo evoca el momento de esplendor del Ferrocarril y es una muestra editorial del inicio del Gomecismo y su afán por aproximarse simbólicamente a la Figura del Libertador Simón Bolívar. En este trabajo se destaca las relaciones de coFco de Paula Alamo_amercio que marcaron el crecimiento de la región y, sobre todo, de la ciudad de Los Teques que 16 años más tarde sería la capital.

Durante el siglo XX se realizaron otros esfuerzos editoriales que tenían como objetivo fortalecer la territorialidad mirandina en el plano científico y simbólico, como es el caso de “El Estado Miranda, su tierra y sus hombres, obra que fue compilada por El Banco Miranda
y publicada en 1959. En 1979 el Gobernador José Rafael Unda Por El Estado MirandaBriceño creó la Biblioteca de autores y Temas Mirandinos que tenía como objetivo la reivindicación de las obras y autores relacionados con el estadocomo entidad cultural. En esta colección se publicaron varias obras de temas variados que fortalecen la idea del estado como región. Así se destaca por ejemplo: Aspectos geográficos del Estado Miranda de Marco Aurelio Vila, publicada en esta colección  con el nro 48 en 1992 o La Onomatología Mirandina, de Adolfo Salazar Quijada, obra que fue publicada en esa colección con el nro 51, en el año de 1993.

Dentro y Fuera  la Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos hay múltiples publicaciones que tratan sobre lugares o municipios de esta entidad que profundizan en los valores de una tierra maravillosa que hoy conocemos como Estado Miranda y que está compuesta por gente buena, de corazón sincero y con la fuerza telúrica del cuero que repica en el cumaco Barloventeño y de trina en el Arpa, Maraca y buche de nuestro joropo.

Publicado en Artículo, Historia, Lugares | Deja un comentario

Los Teques, 90 años de una Capital Insurgente.

Por: Manuel Almeida Rodríguez.

El 13 de febrero de 1927 La ciudad de Los Teques fue nombrada capital del Estado Miranda. Este hecho significativo tiene antecedentes interesantes que comienzan con la historia geopolítica del territorio que hoy conocemos como el estado Miranda.

Inici

1875 - Miguel Tejera Mapa Fisico y Politico de los EE.UU de Venezuela

Mapa de Venezuela 1874

almente la región central de Venezuela, que hoy sería Aragua, Parte norte de Guárico, Carabobo, Vargas y Distrito Capital, se llamaba Caracas. Era el tiempo en el que las divisiones geopolíticas más pequeñas se llamaban cantones. A partir de 1864 Los cantones de la Guaira, Maiquetía y Caracas formaron el Distrito Federal y la región restante a la descrita se llamó Bolívar con su capital en Petare. Fue así el primer estado que tenía el nombre del Libertador. Pocos años después volverían a integrarse y el estado mantuvo su nombre pero retornó la capital a Caracas. Tiempo después, en 1881 se constituyó el “Gran Estado Guzmán Blanco” que integraba a Aragua (Llamado hasta ese momento igualmente Guzmán Blanco), Bolívar (Hoy Miranda), Guárico y Nueva Esparta. La Capital provisional estuvo en Camatagua y luego pasó a Villa de Cura. El 23 de diciembre de 1889 el Estado cambió el nombre por Miranda –tal como lo conocemos hoy– para honrar la figura del gran americanista.

mapavzlacn22

Maoa de Venezuela 1890

Durante el resto del siglo XIX la región sufrió varias modificaciones y mudanzas de capitales llegando incluso a denominarse nuevamente Caracas a final del siglo con retorno de la capital estatal a Petare. Estos vaivenes continuaron hasta llegar al siglo XX, y con este los andinos llegaron a Gobernar Venezuela. El triunfo de la Revolución Liberal Restauradora, con Cipriano Castro a la cabeza, significó el inicio de la pacificación nacional y la consolidación de un estado centralizado, la pacificación de los caudillos regionales y la reorganización geopolítica del territorio. Así, en 1900 Cipriano Castro llevó de 20 estados a 15 y renombró el Estado Caracas por Miranda.

200px-gomez_and_cipriano_castro

Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez

Castro produjo múltiples cambios en este sentido: Un decreto de agosto de 1900 pasó la capital a Santa Lucía; luego, en la constitución del 29 de Marzo de 1901 se restituyeron los 20 estados que habían sido creados en la Carta federal de 1864. En esa oportunidad retornó la Capital a Petare. Tres años después fue derrotada la Revolución Libertadora del banquero Manuel Antonio Matos y Castro Sancionó una nueva constitución el 27 de abril de 1904 y con ella se volvió a cambiar la distribución, pasando de 20 estados a 13. Ahí el estado Miranda se mantuvo pero los cantones de Guaicaipuro y Sucre fueron separados de éste para anexarse al Distrito Federal. En esa oportunidad la capital fue mudada a Ocumare del Tuy que era la ciudad más grande del estado luego de Petare que se ubicaba en el Cantón de Sucre.

Esta distribución se mantuvo hasta 1909, cuando Juan Vicente Gómez, que gobernaba la nación después de derrocar a Cipriano Castro realizó una nueva distribución territorial en la que, entre otras modificaciones a la geopolítica territorial reincorporó los cantones de Guaicaipuro y Sucre al Estado Miranda.

La inauguración del Gran Ferrocarril Venezuela en 1891 hizo irrumpir la modernidad en el panorama altomirandino. El “Ferrocarril Alemán”, como era popularmente conocido, impulsó la producción agrícola, pues estaba en medio de los puntos económicos más importantes del país. Así comenzó a tener una vida social intensa y atractiva para los valencianos, aragüeños y caraqueños.

planos_del_gfv

Ruta del Gran Ferrocarril Venezuela

Había además un componente que pudiese catalogarse de emotivo y que, sin lugar a dudas, influenció tangencialmente para su designación como capital. Esto es que la ciudad de Los Teques adquirió relevancia por su ambiente similar a las montañas andinas, Región originaria de los que ahora tenían el poder político nacional. Ejemplos de esta afición por los Altos de Guaicaipuro fue que Por ejemplo Castro llegó a establecer aquí su gobierno durante los meses que el Ferrocarril presidido por Gustav Knopp adelantaba acciones contra el gobierno. La Casa estaba justo al Frente del Parque “Los Coquitos” al comienzo de la calle Miquilén donde hoy se encuentra una frutería. Juan Crisóstomo  “Juancho” Gómez tenía la Quinta La Florida en los terrenos de la Antigua “Golden Cup al lado del colegio República del Paraguay; Juan Vicente Gómez le mando construir una mansión a Dionisia Bello, Madre de los hijos del benemérito, que se ubicaba donde hoy se encuentran las residencias Tamarí. Lo mismo sucedió con José Vicente Gómez del cual hablaremos más adelante. Incluso podemos mencionar como añadido que tiempo después de la fecha descrita, Eleazar López Contreras instalaría aquí una hacienda a la que bautizó “Queniquea” en honor a su pueblo natal. Junto a ellos varios allegados a Gómez tuvieron a Los Teques como residencia temporal o permanente, como Antonio Pimentel, gran amigo de Los Gómez y compadre del benemérito que tenía aquí la Famosa Villa “Teola”, famosa por las tertulias musicales de su hija Teolinda. Como bien lo reseñaba el propio José Rafael Luque en una de sus entregas de cuenta ante el poder legislativo regional este era un lugar de “insólito crecimiento urbano”.

jose001

José Vicente Gómez

José Rafael Luque había sido designado como Presidente del Estado Miranda en 1925. Era oriundo de Guárico pero había vivido un tiempo en la ciudad, así como parte de su equipo más cercano. Incluso su secretario de gobierno Juan Vicente Rodríguez manifestaba especial aprecio por la zona, tal como lo demostró en diversas presentaciones públicas. Este equipo promovió con fuerza la designación de la ciudad ante Gómez y ante el consejo legislativo del estado. Un factor determinante para esta decisión fue el General José Vicente Gómez, hijo del benemérito y Vicepresidente de la República. Este era el segundo hombre fuerte de la nación y sobre el rondaban vientos de sucesión pues su Padre que tenía a Venezuela “En cintura” desde hacía 18 años, pasaba por momentos difíciles de salud. Aunque caería en desgracia con el Benemérito luego de los sucesos del 28, José Vicente Gómez Bello era el hombre que “marcaba la hora” en Venezuela para ese momento. Este personaje inauguró su Quinta “Gómez” en una pequeña loma en La Hoyada a las afueras del El pueblo y que quedaba a pocos minutos de la casa construida para su Madre. El lugar pervive hoy como el “Ateneo de Los Teques”. La mudanza del vicepresidente sería la influencia definitiva para que en enero de ese año 27 el cuerpo legislativo decretara la mudanza de la Capital del estado.

sanchiz-toledo-644x362

Federico García Sanchiz

Corría el segundo mes de 1927 y Venezuela se preparaba para los Carnavales. El escritor y orador español Federico García Sanchiz ofrecía tertulias literarias en el Teatro Municipal; En El Reino de España La “Real Academia de la Lengua” debatía cambiar el nombre de “Lengua Castellana” a “Lengua española”, cosa que era enfrentada vivamente por intelectuales de todo el continente; La Ciudad de Glasgow en Inglaterra era extrañamente azotada por un huracán del Atlántico norte.

Ese 13 de febrero cayó domingo, día de más movimiento turístico para la ciudad que por el tren o la carretera recibía decenas de personas que visitaban los centros de distracción familiar como las plazas, los parques “El Encanto” y “Los Coquitos”; Otros como los bares, restaurantes y posadas del Llano de Miquilén, El  Club social Guaicaipuro, La Villa Teola, el Teatro López o el Cine Apolo. Es decir que La ciudad tenía mucho movimiento, más aun cuando se preparaba para una fiesta pública de tal envergadura.

 José Rafael Luque, acompañado de su comitiva, salió de Caracas como a las 10 de la mañana por vía de la (hoy vieja) Carretera Caracas – Los Teques. Un ejercicio de especulación plantearía que estuvo en Miraflores reunido de último minuto con José Vicente Gómez pues el Padre se encontraba aun en las celebraciones de la Batalla de La Victoria que habían ocurrido el día 12. Luque iba acompañado por Alejandrina la esposa y Alejandrina la hija; también lo acompañaba su secretario Evencio Luque y todo el equipo de alto gobierno que comenzaría funciones al día siguiente. Tomando en cuenta el tiempo promedio de viaje, la comitiva  estuvo a la altura de “Las Lomitas” entre las 12 y la 1 de la tarde, donde fueron interceptados por habitantes tequeños en carros, carretas y caballos que expresaban  su júbilo con bombos y platillos. Una vez en la ciudad los actos oficiales contaron con las palabras de David Gimón (Hijo) y del secretario General de Gobierno Juan Vicente Rodríguez que avocaron, por supuesto, a Juan Vicente Gómez y también a Guaicaipuro y su gesta heroica, por ser el topónimo principal del Cantón. Por la noche de ese día domingo se realizó un baile de gala con Fuegos artificiales y copas de Champaña.

El nombramiento y los actos correspondientes fueron un acontecimiento nacional publicado por los principales periódicos del País para ese momento. El día 16 fue reseñado el cable enviado por el secretario de gobierno el 13 durante las fiestas y luego ambos diarios mostraron el día 18 grandes reportajes en las páginas principales de sus respectivas publicaciones.

quinta_hilario

Quinta “Hilario” Primera Residencia de la presidencia Estatal y luego Liceo Miranda

La presidencia se instaló en la antigua casa de gobierno cantonal ubicada en la zona lateral de la calle Guaicaipuro y la residencia se instaló en la Quinta Hilario, propiedad de David Gimón y donde luego funcionó el Liceo “Miranda”. En pocos meses se comenzaron trabajos de macadamización de las calles, la construcción de espacios de función pública y el desarrollo arquitectónico urbano con una visión Moderna que orientaba las acciones de gobierno. En poco tiempo la ciudad ahora sería el epicentro de una dinámica social, económica y cultural más amplia y diversa que así, entre rieles y neblinas, nacía como capital del Estado Miranda.

casa_gobierno_lt_-1928

La casa de Gobierno construida en 1928

Hoy, convocamos además el recuerdo de una capital que fue epicentro de grandes momentos de la historia Nacional como las luchas estudiantiles de los años 80 y 90, o “El Caracazo” que vivió aquí uno de sus puntos de partida. Pero recordamos además a una ciudad que ha ido construyéndose poco a poco entre calles que van y viene en sus desastres o entre plazas que se reforman. Este par de calles soberbias que articulan múltiples comunidades con fuerza y entusiasmo por lo que puede ser. Que vive a pesar de estar tan cerca de Caracas. Nuestra ciudad, nuestro terruño con gentilicios encontrados y a veces con poca autoestima. Capital de los primeros gritos de Batalla contra los imperios, capital que anda hoy con calles apesadumbradas y toques de queda por el olor a plomo, con huecos añejos. Mi ciudad que recorro a pie en un poquitico y que se expande empedernida hacia las montañas por caminos de Flores y duraznos. Mi ciudad que fue Capital del café y de los golfeados, Capital de Rieles añorados y neblinas persistentes. Los Teques.

Publicado en Artículo, Efemérides, Lugares | Deja un comentario

Un Nuevo ciclo.

(Por: Manuel Almeida Rodrìguez)

La celebración de un nuevo año trae una nueva etapa de este proyecto “Rieles y neblinas”. Siempre son nuevas esperanzas, tareas por cumplir, deudas por pagar y, sobre todo, proyectos por realizar.

acosta_cecilio

Comenzamos con la celebración de los  199 años de nuestro Cecilio Acosta. gran hombre de las letras tequeñas y que es quizàs despuès de

Simòn Rodrìguez uno de los màs destacados promotores e una educaciòn libre y liberadora.  El primero de febrero de este año, en Guare Guare de San Diego de Los Altos nació el que hoy le da el nombre oficial a la parroquia tambièn un el 1ro de febrero, pero de 1817 Nació nuestro Ezequiel Zamora. ezequiel_zamoraRecordamos asì tambièn al gran lider de la revoluciòn de los campesinos y de los movimientos sociales. Ambos con ideas opuetas en muchos temas de la polìtica nacional pero ambos con un profundo humanismo dan hoy significación a esta etapa de publicaciòn digital que  retomamos.

En el campo de las Memoria de nuestra Nación Teque hay mucho por trabajar y así como se nos plantean mucho camino a futuro ese camino debe alumbrarse con los pasos recorridos en un afán, a veces terriblemente infructuoso, por reconocernos en nuestros errores y aciertos para dar buen pie a los senderos por recorrer. Esta pàgina se redimensiona pues mientras cumpla la tarea de ser Cronista Municipal, este serà mi organo de difusiòn y espacio permanente para el debate. de tal modo que esto no es un pùlpito sino una mesa permanente de trabajo.

En este año 2017 nos tocan diversas conmemoraciones importantes, tanto por su valor en la memoria, como tambièn por su significación en la construcción de la identidad tequeña. Así por ejemplo, el 25 de marzo de este año se conmemoran los 450 años de los sucesos de la resistencia indígena que se concretaron en lajesus-maria-sifontes Batalla de San Pedro. Asimismo, el 21 de octubre  se conmemoran 240 años de la parroquia eclesiástica, Junto a esto se celebran 100 años de la llegada de la luz eléctrica a la ciudad de Los Teques y la construcción del primer Boulevard Llamado Lilue y ubicado en lo que hoy es la Calle Carabobo. También hace 100 años se dio inicio a las actividades de la Primera Escuela Federal Graduada “Jesús María Sifontes” en Enero de 1917.

Junto a las celebraciones que trae este año podemos mencionar también de gran significación este 13 de febrero los 90 años de la declaración de Los Teques como Capital del Estado. También se cumplen 145 años de la Visita de J.M. Spence a Tácata.

Nuestras comunidades tienen también cosas por decir pues varias de ellas cumplen décadas de vida. Así Santa Eulalia es la más antigua registrada con 110 años de vida (1907), El Vigía cumple 100 años (1917), Barola (Carrizal) y El Infiernito cumplen 90 años; Santa Rosa cumple 80 años (1937); 23 de enero, El Trigo, Las Lomitas, Santa María, Buena Vista y mi gente de Matica Abajo –barrio al que le ronca el Mambo– cumplen 70 años (1947) y finalmente Palo Alto cumple 60 años (1957).

Eso sin contar las posibles fechas de memoria de otras comunidades en las parroquias en ese trabajo que está aún por construirse e incorporar a nuestra historia.Hay mucho Trabajo por hacer. A ponernos todos cronistas y memoriosos.

Publicado en Artículo, Efemérides, Historia, Personajes | Deja un comentario

La rebeldía Karive también tuvo nombre de mujer.

Por: Manuel Almeida Rodríguez

                Las caras de la conquista están en el presente y se reflejan elocuentemente cuando la cotidianidad decide detenerse un poco y preguntarse sobre los hechos del pasado para construir un discurso histórico que permita a los vericuetos del tiempo pasado abrirse camino en el presente. De la misma manera, esos discursos son los promotores fundamentales para la transformación de la sociedad. Esto quiere decir que ambos, presente y discurso del pasado son inseparables. Más aun cuando estos elementos han confrontado la complejidad de la política, que ha servido como catalizador o filtro sobre la fluidez del discurso y su presencia en la vida diaria.

pueblos-america-colonial-ii-L-aJI1ql

Ilustración de un enfrentamiento entre Españoles y nativos. Nótese las diferencias en la indumentaria de guerra

               De esta manera consolidamos una ancestralidad que define cuán largo creemos el pasado como sociedad y de qué manera hemos ocupado el paisaje para comprender entonces como se hace una ideología del presente y del espíritu vigente, colonizado o no, en nuestra sociedad y sus instituciones.

       Los pueblos originarios y su historia son un ejemplo, pues su ausencia o su presencia en el discurso histórico, así como las formas en las que se hace presentes. Esto expone la vigencia abrumadora de la dominación cultural a través de los olvidos históricos que difuminan la relación intercultural existente hoy y que se relacionan con los vaivenes del poder y las políticas de memoria manifiestas en cada época de nuestra nación.

     Entre los elementos que expresan la conquista están los bautizos como prácticas simbólicas fundamentales del desconocimiento y descalificación de la Otredad, así como la imposición forzosa de la cultura dominante, con la consecuente eliminación del lenguaje y valores culturales. Estas acciones se revestían además de un sentido de “Bondad” y de “Deber” que hacían del conquistador un será que debían agradecerse sus desmanes.

      Los Caribes de la región Centro Norte Costera fueron bautizados por el español de acuerdo a recurrencias en la naturaleza. Así por ejemplo,  Caracas fue el nombre dado a un grupo de Caribes por la proliferación de una Planta hoy llamada Pira, de uso cotidiano por los habitantes. Asímismo, Los Quriquires recibieron su nombre de un ave común en la zona de los Valles del Tuy y que habitaron las regiones de Súcuta y Tácata. El pueblo de Tácata tuvo una estrecha relación geográfica y cultural con la región tuyera que se mantuvo hasta mediados del siglo XIX cuando las vinculaciones modernas de transporte y comunicaciones reconfiguraron la geopolítica local y la vincularon con el Cantón de Guaicaipuro.

       Pero ¿Quienes fueron estos Quiriquires? Existen algunas fuentes sobre la conquista en las que se menciona a este grupo. La principal de ellas es la Relación de Nuestra Señora de Caraballeda y Santiago de León hecha por  Juan de Pimentel (Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela entre 1576 y 1583). Esta se complementa además con Las memorias de Antonio Barbudo de 1575, La Relación de la Provincia de Venezuela de Fray Pedro de Agreda en 1581 y La Corografía de la Gobernación de Venezuela y Nueva Andalucía hecha por Juan López de Velazco entre 1571 y 1574.

    Estas obras, que exponen aspectos generales de las tierras y los grupos étnicos encontrados en la conquista, mencionan dos posibles orígenes del nombre: Uno es la proliferación de un árbol similar al chaparro, llamado Quiriquire por los originales; otro era por un ave, que en España se llamaban Lizarenos y cuya presencia se asoció con este grupo.

      El nombre, aunque sería una reinterpretación de los conquistadores, fue dado a la nación que extendía su paisaje por 25 leguas a las orillas del rio Tucuy (Tuy) hasta encontrar a Los Tomusas en el Oriente. Este pueblo continuó la resistencia luego de la muerte de Guaicaipuro y la pacificación de la nación Teke y su conquista Es narrada por José de Oviedo y Baños en su Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela. A la cual accedemos con la salvedad de que es una obra compuesta en 1722, es decir 150 años después de los acontecimientos.

    Toda la región fue llamada Salamanca por Juan Rodríguez Suarez y recorrida

Conquistador español

Juan Rodríguez Suárez Bautizó la región como Salamanca

inicialmente por Gabriel Ávila en 1573. A su mando se encontraba Garci–González de Silva, personaje descrito por Oviedo y Baños con sorprendentes y casi sobrehumanas aptitudes combativas que sería primordial en años siguientes. Este, junto a treinta hombres realizó varias expediciones, confrontando inicialmente a Conopoima y Acaprapocon, principales Tekes a los que logró doblegar secuestrando sus chozas, sus mujeres y sus hijos.

      Poco después, González de Silva continuó hacia las tierras Quiriquires donde enfrentó a Yoraco, Quiriquire nacido en Tácata, que también se describía con gran valor y fuerza que además poseía un collar de cuentas coloradas que impedían mágicamente su sangramiento. Ambos hombres se enfrentaron en un combate singular que terminó con la muerte del quiriquire y la toma del mágico artefacto por el conquistador, quien luego lo cedería al Rey Felipe II.

Yoraco       Las expediciones por la conquista del territorio continuaron en la década del 70 de ese siglo XVI con enfrentamientos, traiciones y asesinatos por parte de los castellanos, que mermaron cuando Garci-González de Silva venciera a Parayauta, jefe rebelde que logró matar a los soldados Juan Pascual y Diego Sánchez. El Quiriquire fue vencido aunque luego fue liberado por Silva para acordar la pacificación de la región. Luego, la región del nuevo pueblo de San Joseph de Tácata fue etorgada en Encomienda al Propio Garci González de Silva y a su pariente Francisco Infante.

        La lucha de la Nación Quiriquire destaca por su épica y por tener como artífice primordial a una mujer, cuyo nombre hoy es referencia de dignidad como pueblo y también como mujer: su nombre era Apacuana.

           Lo poco que se encuentra sobre este personaje narra que, tiempo después de la muerte de Yoraco y la derrota de Parayauta, los españoles siguieron su periplo invasor por los Valles del Tucuy, tierras fértiles y provechosas para el cultivo.  González de Silva y su cuñado  Infante coordinaron varias expediciones para proseguir la conquista. Una de ellas estuvo a cargo del Teniente Francisco Carrizo, quien en una oportunidad recibió a los principales Camaco y Araguare junto a 100 nativos. Estos llegaron ante los españoles son de paz para establecer vínculos y prevenir la matanza que había traído el hombre blanco, pero esa fue su perdición pues fueron traicionados. Algunos de ellos fueron pasados por las armas mientras que otros fueron cordados por las orejas para trabajar como esclavos.

    Estos actos, que por demás mostraban la naturaleza cruel y despiadada del conquistador, provocaron la indignación y la ira del resto de los pueblos Quiriquires, que continuaron confrontando decididamente a los españoles. Este es el escenario en el aparece Apacuana. Era la madre de Guacima, uno de los principales Quiriquires que se asentaban en Súcuta y muy respetada por todas las naciones Caribe por su condición de Piache, es decir, como guía y oficiante de la fé de este pueblo. Lo que le otorgaba una significativa jerarquía cultural.

apacuana

Representación Artística de Apacuana, La piache Quiriquire que continuó la resistencia contra la conquista española en las riveras del Rio Tucuy.

       Ella, descrita con carácter firme y actitudes para la estrategia, logró unificar en 1574 a diversas naciones para liberar las tierras de Súcuta y defender su cultura. Así venció a Garci González Silva que huyó junto con infante hacia las tierras Teke. Las autoridades de Caracas designaron entonces a Sancho García para la recuperación del asentamiento. Este conquistador era tan despiadado como Francisco Carrizo  o Diego de Losada e inició una expedición pacificadora con 50 españoles y otros tantos indios leales. El Lugar de Tácata fue recuperado por los europeos convirtiéndose en la base para la reconquista de las riveras del Tucuy y la pacificación de los Quiriquires. Sancho García logró capturar a Apacuana. La piache fue acusada de Brujería por unas leyes que no le pertenecían y a las que nunca rindió tributo. Se la condenó a la horca y su cuerpo permaneció exhibido para causar terror entre sus pueblos.

 conquista

     La principal Quiriquire destaca hoy con fuerza en el empeño que nos hacemos de construir una historia insurgente. En principio destaca el velo que las fuentes lanzan sobre este personaje. Es significativo hablar hoy de los valores de esa sociedad que asumía sin inconvenientes a una mujer como jefe de combate, mostrando así una equidad de género poco conveniente para la historia patriarcal y misógina que necesitaba occidente y su tradición judeo-cristiana. Esta memoria traduce la preocupación sobre todo lo que falta aun por desmontar de un discurso dominante que se refuerza en políticas de olvido más que de de memoria.

      Sabemos que la sangre de Apacuana permaneció entre los Quiriquires que se hicieron cimarrones, así como vive entre los hombres y mujeres que defienden sus valores ancestrales y la sangre guerrera de ser Caribe. Es decisión nuestra hay hacerla parte de nuestro pasado ancestral y, con ella, hacernos eco de la lucha por una sociedad de iguales.

 

Publicado en Artículo, Cantos originarios, Conquista y colonia, Historia, Lugares, Personajes | Deja un comentario